Se viven unos tiempos en los que se están derrumbando grandes mitos y se desvelan algunos tabúes. En lo concerniente al arte, a pesar de la proliferación de informaciones de todo tipo, no parece que se esté avanzando mucho en la difusión de su conocimiento. Fundamentalmente lo que se difunde son los datos histórico biográficos de la obra y el artista, como mucho se vierten alguna valoración dentro de los cánones establecidos, pero de las ultimas tendencias artísticas apenas se profundiza, solo algunas publicaciones especializadas y de forma parcial contienen los conceptos que conforman las nuevas formas de representación artística.
     
Hasta ahora el arte , su aceptación, ha obedecido más al misterio y la admiración que producía el conseguir en una superficie bidimensional, efectos tridimensionales y a las copias fotográficas de los motivos representados.
     
Al mirar hacia el principio del arte, nos damos cuenta que el arte siempre ha estado envuelto por un halo misterioso, acercándonos muy mucho a la alquimia o en la actualidad al secreto profesional. Al estudiar los comportamientos de los primeros artistas nos damos cuenta que guardaban celosamente sus conocimientos, y los transferían muy lentamente a sus discípulos, de tal manera que para cuando este adquiría los conocimientos del maestro prácticamente se le había acabado la vida, esto también nos puede dar una contestación a la lentitud en la evolución del arte en estas etapas.
      El arte en su largo recorrido a través del tiempo, ha sufrido muchas transformaciones, tanto de carácter fisco, como en su justificación.
     Los cambios físicos, hasta cierto punto se le pueden entender unas motivaciones fácilmente asimilables, su avance lo podemos relacionar con el progreso en general.
      En cuanto a las captaciones del arte en las distintas sociedades y en distintas épocas, es muy diferente, podemos observar que lo que pudo empezar como una necesidad didáctica, paso a tener una justificación decorativa, para más tarde cubrir una necesidad fotográfica y notarial, así hemos llegado en la actualidad a demandar del arte unas nuevas funciones, más acordes con la realidad de nuestro tiempo.
      Desde los principios del arte hasta nuestros días, su función se ha mantenido inalterable, esta no es otra que la utilitaria. Cuando no existía el alfabeto, se utilizaban representaciones de la naturaleza como signos, para establecer las primeras comunicaciones gráficas entre los primitivos pobladores de la tierra, aún en nuestros días, podemos encontrar este sistema de comunicación en algunas tribus de África. Y ¿que es nuestro actual alfabeto sino un conjunto de grafismos abstractos?.En nuestros días,  el arte se está utilizando y aplicando a la industria en forma de diseños, etc.
     Todo el mundo quiere comprender el arte actual, pero se encuentran con unos condicionantes culturales en forma de normas o cánones establecidos que les crea un conflicto de identificación. Para penetrar en el arte actual, es necesario reprogramarse introducir nuevos datos, relacionados con estas nuevas formas de representación, para que cuando al cerebro le toque la función de identificar, su respuesta sea afirmativa. Porque a nivel personal el arte es valido hasta el momento en que nuestra mente y sentidos dejan de computarlo y por consiguiente aceptarlo. Una obra de arte incide en nosotros con una serie de sensaciones que van desde las sensitivas reflejas hasta las físicas, sugerentes y condicionadas (inconscientes el poso de la vida y las conscientes condicionadas por los datos recientes) la aceptación sin identificación ni sensación, podríamos considerarla como una traición a nuestra razón y sentidos lo expuesto justifica la mayor aceptación de la pintura figurativa, esto no es ni más ni menos que el límite de percepción y asimilación en la actualidad es ese, a medida que vayan adquiriendo otros niveles de percepción, seguro que irán admitiendo nuevas formas de representación